Polimorfismo en el arte
A continuación tomaré el problema de las obras de arte desde
otro punto de vista, para ver cómo ellas se caracterizan.
Las concibo como artefactos (literal) o enacción (actos) que suelen poseer un polimorfismo de cuatro facies o
en otras palabras, que se expresan de cuatro maneras:
Medium
Inmanencia
Propósito
Símbolos
En español disponemos de la palabra facies (singular y plural), fazies, faciès, como aspecto.
Puede haber una privación, una ausencia de una o más facies (o expresiones, como también puede decirse). Se
habla de la semántica de una obra de arte, cuando hay una representación que uno la puede trasladar a un
lenguaje discursivo; por ejemplo, lo que Guernica de Picasso puede significar para la historia del pueblo de
Guernica. La semántica sólo puede referirse a la simbología que contiene.
Lo que no puede haber es carencia de medio o de inmanencia significante (para más detalles acerca de este
concepto, ver "El arte y la nada"); pero puede carecer de finalidad y/o carecer de símbolos; este último
sería el arte por el arte, que es de todas maneras un arte; quiero decir, no se puede excluir del ser del
arte.
Para que uno pueda hablar del significado de una obra de arte, ésta debe contener símbolos, y para que
tenga sentido, debe haber sido hecha con algún propósito, una intencionalidad, que en este caso he llamado
finalidad.
Espero no extraviarme en una taxonomía desenfrenada; pero veo cuatro variedades, según si la obra de arte
tiene finalidad o simbología ex profeso.
Un Arte que tiene una finalidad y simbología, como el caso de la pintura Renacentista, la arquitectura
en general, los logotipos y la escultura helénica.
Un Arte que tiene finalidad; pero no tiene simbología, como las joyas, algunos jarrones, espadas y la
artesanía.
Arte que tiene simbología, pero no tiene una finalidad, como el arte moderno en general, en especial el
pop art.
Arte que no tiene finalidad ni tiene símbolos, como el arte moderno abstracto, el surrealismo, el dadá
y la música dodecafónica.
También en toda obra de arte hay un medio (médium), es decir, la forma en que se configura este conjunto
de partes que forman la una unificación sintética (op.cít.). No siempre las partes están confinadas,
todas unidas en un mismo lugar ni tampoco en una pequeña región del espacio.
Por ejemplo, para que uno pueda encontrar la inmanencia significante de "La Fuente" de Marcel Duchamp,
uno encontrará que tiene un referente que está fuera del museo, en este caso, la ferretería donde se
venden los urinarios de uso doméstico. Hay que decir lo mismo de "Brillo Box" que Andy Warhol produjo
50 años después que es conceptualmente la misma cosa.
Figure 1 . Marcel Duchamp, en 1917 se presentó en el salón de la
Sociedad de Artistas Independientes con "La Fuente", un urinario
comprado en una ferretería, que fue expuesto como obra de arte a
nombre de Richard Mutt.
El medio está en la convivencia; cualquier cosa puede ser un medio.
La convivencia determina el intercambio de significantes entre humanos y humanos con la naturaleza;
esto lo hacen por medio del juego, el lenguaje, las artes y las costumbres en general. Todos estos
elementos son susceptibles de actuar como medios para el arte.
Conjunciones de estos objetos pueden constituir visiones de nuevos objetos. El intercambio por otra
parte, puede ser más o menos sofisticado, dependiendo de la tecnología.
Figure 2. El cuadro “Las Meninas” de Diego Velázquez, reúne
un conjunto de símbolos y además fue realizado con un propósito
práctico, por lo cual diría que expresa nítidamente una finalidad.
Probablemente la facies, que de inmediato impacta en cualquier obra de arte es la de su carácter de
unidad, que llamo inmanencia significante y la asocio a un conjunto de partes aparentemente dispersas
que forman un todo (la unificación sintética). Al descubrir esta inmanencia suelen los humanos sentir
una reacción emocional placentera; pero es apenas lo super-puesto, lo inmediato de la obra, esa cosa
que el humano percibe, es la que puede contener además la simbología.
Figure 3. Gudea tenía el alto cargo de Patasi, en Lagash, Sumeria, en el
siglo XXII a.c. En esta diorita negra es representado, adicionándole rasgos
cuyo simbolismo le confiere una actitud hierática y gozosa, que impide
verlo como un humano típico. Observe lo desproporcionado de su cuerpo y
la manera especial de sentarse.
Probablemente la facies, que de inmediato impacta en cualquier obra de arte es la de su carácter
de unidad, que llamoinmanencia significante y la asocio a un conjunto de partes aparentemente dispersas
que forman un todo (la unificación sintética).
Al descubrir esta inmanencia suelen los humanos sentir una reacción emocional placentera; pero
es apenas lo super -puesto, lo inmediato de la obra, esa cosa que el humano percibe, es la que
puede contener además la simbología.
La inmanencia emerge en forma de intuiciones acerca de una integridad que tiene que yacer en el dominio
de objetos de algún medio. No puede erigirse una inmanencia, una integridad, en la nada, ya que tiene que
estar en un dominio de sensaciones que proviene a su vez de nuestra imaginación y de nuestro entorno.
El entorno, por cierto es la fuente de las sensaciones empíricas que trae los signos de la biósfera.
Siendo estricto, toda obra tiene finalidad. Si un artista la hace para dejarla en un museo, para que él
mismo se sienta reconocido y sea admirado; o para adornar la habitación, como lo hizo Van Gogh cuando
pintó sus famosos “Girasoles”, entonces también tendría una finalidad.
Sin embargo hay una razón fundamental por la cual no se puede afirmar que el arte es per sé en sí y para
sí: sirve como ejemplo "El Templo de la Sagrada Familia" que es una obra de arte que al mismo tiempo su
interior se utiliza para actos religiosos, ¿cómo podría ser una obra en sí y para sí?
Por su parte, “Las Meninas” fueron requeridas por el Rey Felipe IV para dejar un testimonio de la
existencia de su hija, la infanta Margarita, y el entorno donde ella se desarrollaba, ¿cómo podría
entonces ser una obra en sí y para sí?
Una caverna es una "concavidad profunda en la montaña"; pero una caverna con íconos de caza es un templo.
Es probable que haya excepciones, pero en general, toda obra posee este polimorfismo que por una parte
la enriquece y por otra la obscurece en su ser y por lo cual ha resultado tan difícil teorizar.
|